
Fuente de foto: Decoraciona.com
Que sea un éxito la intervención decorativa no siempre depende de los detalles, y considerar la iluminación como uno de ellos es una verdad a medias. La ornamentación de los soportes lumínicos es el detalle. Así podremos elegir entre infinidad de modelos desde los más clásicos a los más innovadores, desde los más discretos a los más impactantes, grandes, pequeños, suelo, techo, mesa, pie, etc… materiales como metal, metacrilatos, cerámica, papel, tela, tela tensada…o la iluminación oculta de los foseados, retroiluminados, los maravillosos leds, los dowlight…
Un buen número de establecimientos especializados como son Ideas luz, Años luz o Lámparas Oliva entre otros, en Madrid ofrecen y asesoran sobre una gran variedad de productos. Pero es en el estudio de la iluminación como efecto y necesidad donde nos tenemos que detener y esforzarnos. Aquí sí es donde fracasa o triunfa este apartado en un proyecto.
Habitualmente los estudios técnicos se hacen en establecimientos comerciales, de ocio o trabajo. En la vivienda aunque inicialmente es producto de una necesidad, predomina más la estética del soporte que el tipo de luz e intensidad lumínica que conseguiremos con el mismo.
Mi consejo es que nos pongamos siempre en manos de un profesional para que él estudie y aconseje qué tipo de intensidad de luz necesitamos y a elegir el soporte que se ajuste a nuestra necesidad.
La iluminación es la que creará sensaciones, ambientes, resaltará objetos… Y como consecuencia final y muy importante tiene que ser saludable. No crear espacios con una única iluminación. Proponer instalaciones conmutadas, reguladas o dirigidas. Así ahorraremos en energía y utilizaremos solo aquellos efectos que necesitemos en cada momento. Repito nuevamente que lo mejor es ponerse en manos de un profesional para cualquier tipo de intervención. Así no erraremos ni por defecto ni por exceso.
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