Nuestra vivienda como parte importante de nuestra vida. Muestra quiénes y cómo somos

Fuente de foto: www.carmencachoadarve.blogia.com
Nuestras viviendas son la hoja donde se escribe parte de nuestra vida, y las letras son los objetos que la componen. Solo con mirarlos detenidamente, recordaremos cómo, dónde y qué sucedía en nuestro entorno. Indistintamente del poder adquisitivo de cada uno, es importante rodearse de objetos que en su día tuvieron un significado aunque no fuéramos conscientes en el momento de adquirirlos.
La estructura de la vivienda es la carcasa que nos protege y preserva nuestra intimidad. Esta podrá cambiar a lo largo de nuestra vida, ajustándose a nuestras necesidades o adaptándose a nuestra situación económica siempre que actuemos sobre ella, pintándola, cambiando suelos, puertas, estructuras, distribuciones, etc… Lo haremos dependiendo incluso de nuestros estados anímicos. La utilizaremos como excusa como cambio de dirección personal. Esta intervención puede ser rápida y localizada en un tiempo. Es el escenario. Es la arquitectura efímera que cambiará a gusto. Los objetos que rellenan los espacios son los que crearán la personalidad de la vivienda, los que nos hablarán, los que nos llenarán de recuerdos.
Inicialmente las viviendas se llenan de objetos que desempeñan alguna función necesaria, pero estos cambiarán a lo largo de nuestra vida, seguirán cumpliendo su función pero aparecerán otros que crearán nuestro verdadero hogar. Yo creo en las viviendas que se hacen con el tiempo. Las intervenciones en estructura tendrán que cambiar e incluso realzarán más nuestros tesoros. Tened paciencia e invertid poco a poco en objetos. Dejaos llevar y enamoraos de ese sofá, mesa…, que visteis por casualidad e incluso no buscabais en ese momento. No tengáis miedo si entona con vuestra decoración actual o no si os enamoráis de un objeto y podéis conseguirlo. Dejaos llevar y adquirirlo. Seguro que encontraréis un sitio para el, y no será detrás de una puerta. Quizás necesite un pequeño cambio para adaptarlo al entorno o para darle mayor relevancia. La decoración tiene que ser una prolongación de nuestra forma de ser, tiene que expresar cómo somos y qué necesitamos, nuestra casa es nuestro refugio donde nos encontramos como somos realmente.
La decoración no es una cuestión de tiempo. Las viviendas más maravillosas son aquellas que se hacen con el tiempo. No tengáis prisa. Haced intervenciones para preparar el escenario, y cambiarlas tantas veces como queráis, los actores están esperando en algún rincón o tienda a que los descubráis. Meteos en los almonedas, anticuarios, tiendas de diseño, mercadillos, galerías de arte, tiendas de láminas, ferias, tiendas de derribos… seguro que los encontraréis.
En la antigüedad se hacían enterrar con sus objetos más queridos para que les acompañaran en el más allá. Nosotros las preferimos disfrutar en nuestra vida consciente. Los objetos y muebles han sido y serán parte de nuestras vidas. No los tomemos solo como objetos que cumplen una función práctica. También cumplen con su parte estética que agradan a nuestros sentidos.



